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El Foro de València reune a voces para poner en práctica la compra pública alimentaria

Campesinado organizado, responsables políticos, universidades, juristas, redes de distribución, organizaciones sociales y experiencias se unen frente a un mismo reto: conseguir que las políticas de alimentación pública funcionen también para quienes producen los alimentos y para los territorios que los sostienen. 

Durante los días 1 y 2 de octubre, València reunirá voces procedentes de instituciones públicas, organizaciones campesinas, universidades, movimientos sociales y experiencias territoriales de Europa, América Latina y Asia.

Una diversidad que no es decorativa: responde a la propia complejidad de transformar la forma en que las administraciones compran alimentos. 

Desde quien produce hasta quien decide

En el Foro estarán representadas diferentes escalas de la política pública. Habrá experiencias municipales y regionales, como las de Orduña, Turín o la Dordogne, que permitirán conocer qué ocurre cuando las políticas alimentarias aterrizan en un territorio. 

Pero también estarán quienes conocen el otro extremo de la cadena: EHNE Bizkaia, Ekoalde, GIASAT, organizaciones campesinas y redes de distribución, que mostrarán qué condiciones necesitan las pequeñas producciones para poder acceder realmente a los mercados públicos. 

Una conversación sin fronteras

El Foro también plantea una mirada global, con participantes de cuatro continentes. La participación de representantes del Frente Parlamentario contra el Hambre de Colombia, Serikat Petani Indonesia o la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), entre otras, permitirá poner en común experiencias y debates sobre gobernanza, derechos campesinos y políticas alimentarias desde otros contextos. 

Es una cuestión importante: los sistemas alimentarios son globales, pero sus consecuencias se viven en territorios concretos. Y las respuestas también pueden aprender unas de otras.

De la universidad al comedor

La academia tendrá también un papel central, con especialistas de la Universitat Politècnica de València, la Università di Torino, la Universitat de Valencia, la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y otras instituciones. 

Más allá de la academia, también habrá experiencias directamente vinculadas a la alimentación cotidiana, como Ecocomedores Canarias, CERAI o Justicia Alimentaria, que trabajan sobre educación, comedores y transición alimentaria. 

Porque una política de compra pública termina teniendo una traducción muy concreta: qué se sirve, quién lo cocina, quién lo produce y en qué condiciones llega hasta la mesa. 

Preguntas difíciles

El Foro incorpora además voces que miran lo que normalmente queda fuera del contrato. 

La investigación de El Pa Sencer sobre la huella oculta de productos como la judía y el banano llevará al debate las condiciones de las cadenas globales de suministro. Y el trabajo de La Troca Serveis Jurídics abordará una cuestión imprescindible: qué herramientas jurídicas tienen las administraciones para hacer una compra alimentaria realmente responsable. 

Porque hablar de sostenibilidad sin hablar de derechos humanos deja fuera una parte fundamental de la historia. 

Juntas por una razón

La diversidad del programa responde a una idea: la transformación de la compra pública no puede hacerse desde un sólo sector. Hace falta quien conozca las normas y quien conozca el campo. Quien gestione una administración y quien cocine en un comedor. Quien investigue y quien produzca. Quien defienda derechos y quien diseñe políticas públicas. 

Por eso, el Foro quiere poner en contacto conocimientos y experiencias que normalmente trabajan por separado. Y hacerlo con un objetivo concreto: que de ese intercambio salgan propuestas capaces de cambiar las reglas de juego. 

El 1 y 2 de octubre, València será durante dos días ese punto de encuentro para discutir cómo otros sistema alimentario es posible y podemos construirlo con dinero público.